Locura/Novela
 
 
  (La Sociedad de los Hombres Celestes, Tomo II, p. 166-167)

 

 

-¿Qué ocurre? ¿Por qué se detiene?- me preguntó el Doctor M.
-No puedo repetirle exactamente lo que se decía en el seminario- me excusé. -Y es importante que al respecto sea preciso, pues es la única manera de mostrarle el extraordinario valor intelectual de don Carlos, las razones de la profunda marca que ha dejado en mi espíritu. Habría que leer algunas de las notas que tomábamos en clases.
-Es mejor que me las resuma- pidió el Doctor M. -De otro modo, sus lectores podrían aburrirse.
-¿De qué lectores me habla, Doctor?- repuse alarmado.
-Creí que estaba escribiendo un libro, un intertexto. ¿O me equivoco?
-Ya no sé qué responderle, se lo digo con toda franqueza Doctor. Tengo tal lío en la cabeza, que me es imposible definir qué demonios estoy escribiendo. En todo caso, no se trata de una novela convencional, de ésas de acción y pasión impuestas por la Sociedad de los Hombres Celestes a los escritores de hoy. Mi libro es, efectivamente, un intertexto. Ocurre que desenmascarar y denunciar a la Sociedad de los Hombres Celestes es una tentativa que requiere una nueva forma literaria, no sólo porque los Hombres Celestes han hecho de la novela la viga maestra de su industria editorial, el sustento por excelencia de los editores, sino también porque la han transformado en un arma más para defender su ideología retrógrada. De ahí que insista en hablar de Marx y El Capital, pues el materialismo dialéctico me ha ayudado a descubrir a los culpables…
-No me diga que como corolario de toda esta historia usted va a proponer que se reemplace a la Sociedad de los Hombres Celestes por la Sociedad de los Hombres Rojos- enrojeció el Doctor M.
-Seamos serios, estimado Doctor- repliqué. -Usted cree que estoy loco, piensa que mi libro es un delirio, o que mi delirio es una novela… no me acuerdo en qué quedamos la última vez. Una cosa es segura: que el problema planteado por los Hombres Celestes es muy, muy grave. Con decirle que, según las últimas informaciones que recibí de Margaret en Nueva York, hay más Hombres Celestes fuera de los Estados Unidos que adentro de la Unión. Cierto, Margaret es especialista de la calumnia y la mala fe, pero creo que sobre este punto me dijo la verdad. Lo importante es comprender que la Sociedad en cuestión no puede ser identificada con un país o un sistema ideológico determinado. Si no, las cosas serían infinitamente más simples de lo que son, y no estaría escribiendo como loco para tratar de resolver este enredo.

 

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